martes, 12 de junio de 2012

Diego.

Igual nadie sabia interpretar lo que hacia, nadie sabia lo que sentía, nadie sabia que existía. Diego era un muchacho de estatura normal, piel un poco morena y un cabello negro intenso. Diego solía dura horas en la ducha sentado en su tina escuchando como caían las gotas en sus hombros, eso lo tranquilizaba, el se ponía a pensar de sus actos, de los buenos, de los malos y de los prohibidos. Diego solía estar horas en su cuarto viendo por la ventana esperando a que el cielo llorara y gritara, eso lo ponía alegre. Diego todas la mañana solía desayunar un tazón de cereal de trigo y una tostada con mantequilla, solía ir caminando a la escuela, le gustaba sentir la brisa en su cara, en ver los coches pasar y escuchar a lo niños jugar, Diego llegaba a la escuela con una sonrisa en su cara, se sentaba al final de la fila con una amiga llamada Alexa, una chica de cabello negro largo y ondulado, con unos ojos verdes y piel blanca. Diego y Alexa pasaban el descanso juntos, compartiendo un paquete grandes de galletas y con sus respectivos jugos favoritos, Diego frambuesa, Alexa kiwi, solían burlarse de la gente normal, ya que se les hacia las personas mas ordinarias y graciosas que podían existir. Al final de clases se quedaba en una banca hablando hasta que llegaban las 2 de la tarde, se despedían y desaparecían. Diego solía llegar y abrazar a su madre e irse a su cuarto y esperar a que fuera la hora de comer, en la hora de comer tenia su sitio especial llegaba y se sentaba y comía en completo silencio ignorando cualquier sonido que hicieran a su alrededor, al terminar subía a su habitación y se recostaba a ver televisión, y después de un rato se ponía a hacer su deberes hasta que llegara el anochecer. Diego solía leer antes de dormir, le gustaba leer obras de Stephen King, su obra favorita era el resplandor. El leía hasta quedarse asustado y somnoliento. Diego solía levantarse los sábados temprano e ir a caminar, ver el cielo nublado y olvidarse del mundo que lo rodea, el pensaba en cambiar el mundo, cambiar a la gente, cambiar los pensamiento. Diego solía quedarse en un parque y sentarse en los columpios a ver la gente pasar hasta aburrirse., al aburrirse sacaba un cuadernos de hojas blancas y se ponía a dibujar, dibujaba cosas extrañas, gente inexistente, mundos paralelos, y masacres escolares. Diego solía ir a comer a un café sercano al parque, pedía un bagguette y una ensalada con avellanas, su favorita, después quedaba de verse con Hector, su amigo de hace muchos años, solían divertirse de forma extraña, se hablaban con la mirada y reían a carcajadas, al final del dia diego regresaba a su hogar a ver la luna por la ventada, el tan solitario, el tan bueno, el tan excéntrico. Diego solía pensar en Alexia y en Hector, solía pensar en su amor hacia ellos, un amor que el mismo despreciaba, lo odiaba, por que igual ninguno de los 2 seria para el.
Diego solo no solía hacer algo y era ir al sótano, esa noche fue, abrió una pequeña caja con un revolver, se la puso en la cabeza y exclamo - !esta obra a llegado a su fin¡-. apretó el gatillo y una ola de sangre y partes del cerebro quedaron en las paredes y el suelo del sotano, igual nadie pudo comprender al muchacho cuya vida le llamaban ordinaria.
"La persona que vive en lo ordinario sonríe, pero la persona que vive en lo excéntrico es feliz"
Alex Franz 13/06/12